¿Alguna vez te pasó de estar frente a tu hoja en blanco y no saber por dónde empezar a dibujar o pintar? O, si lo hablamos en términos mosaiqueros: ¿estar frente a tu soporte, con ganas de hacer un mosaico, y no saber por dónde arrancar?
El problema de copiar siempre las mismas referencias
Hoy en día solemos recurrir mucho a internet para buscar ideas que nos inspiren. Es una buena herramienta, sí, pero no está bueno quedarnos toda la vida copiando el trabajo de otros: eso no nos ayuda a crear, no ejercita nuestra creatividad.
Todos somos creativos (aunque no lo practiquemos)
Antes de contarte el ejercicio, quiero que sepas algo: todos, absolutamente todos, somos creativos. Es solo que dejamos de practicar. Por eso es importante exigirle un poco a nuestro cerebro: cuanto más lo hagamos, más van a surgir ideas.
Nuestro cerebro es como un músculo del cuerpo: si no lo ejercitamos, se debilita, entra en modo cómodo, deja de esforzarse. Por eso al principio nos va a costar bastante, pero a medida que vayamos practicando, vas a ver que empieza a fluir.
El ejercicio: observar sin distracciones
El ejercicio que te propongo es simple. A donde vayas —en auto, caminando, en bici, en colectivo, en subte o en avión— observá. Solo observá a tu alrededor, sin celular, sin distracciones. No vayas enchufado a la tecnología, andá atento a lo que sucede. Cuando estás atento, estás presente, estás en el ahora.
Y te aseguro que algo te va a llamar la atención: una puerta, un helado, una persona, una acción, un edificio, una calle, una flor. Lo que sea que te guste y te den ganas de mosaiquear.
Sacale una foto, mandala a imprimir del tamaño que quieras, y mosaiqueala. Es fácil, es sencillo, y es tuyo desde cero: tú lo viste, porque hay algo dentro tuyo que conectó con eso.
Por qué este ejercicio cambia todo
De esta manera dejamos de copiar, y empezamos no solo a hacer nuestras propias obras, sino a vivirlas y a sentirlas. La diferencia entre un mosaico copiado de una referencia genérica y uno nacido de algo que realmente te llamó la atención se nota, y se siente.
Un ejemplo real
Te dejamos un ejemplo: una fotografía sacada por Verónica Tornado, alumna de nuestro taller regular, y mosaiqueada por ella misma.
[Imagen: mosaico de Verónica Tornado basado en su propia fotografía]
La próxima vez que no sepas por dónde empezar, probá esto antes de buscar en internet: salí, prestá atención, y dejá que algo te encuentre a vos.
Un abrazo mosaiquero,
María Angélica Aya
LasAya Casa Musivo / Academia Comunidad Mosaiquera