En un artículo anterior te conté sobre los mosaicos "sin reglas": esos que hacemos por intuición, sin saber, cuando recién empezamos en esta técnica. Hoy quiero contarte la otra cara de esa historia: las reglas que sí usaban los romanos, y que explican por qué sus mosaicos siguen maravillando miles de años después.
Por qué estudiar a los romanos
Cuando estudiamos a los genios de la antigüedad, entendemos por qué evolucionaron y por qué hicieron mosaicos tan increíbles hace miles de años, que todavía maravillan a la gente, que todavía están enteros, y que todavía se siguen encontrando en excavaciones. Es una locura pensar en la cantidad de mosaicos que hicieron y los tamaños enormes que alcanzaron. Eran todo un equipo de trabajadores, y sin las reglas que te voy a contar en este artículo, esos mosaicos nunca hubieran sido lo que fueron.
Las reglas del andamento romano
Las reglas que usaban los romanos fueron, básicamente, estas:
Teselas de un mismo tamaño. No importaba si eran grandes o pequeñas: simplemente se establecía un tamaño que se respetaba en todo el mosaico.
Espacios regulares entre ellas. No vas a encontrar un mosaico romano con juntas desiguales: la idea era trabajar siempre con una separación pareja.
Trapecios para las curvas. Para resolver curvas, se usaban trapecios similares, adaptados según la curvatura. Esto permitía que la lectura fuera pareja, en vez de quebrarse en cada giro.
El sdoppiamento para ensanchar o estrechar líneas. Es la unión de hileras de teselas, sin generar cortes bruscos, para que el ojo pueda hacer una lectura pareja, sin ruidos visuales.
Desplazamientos entre líneas. Cuando trabajaban con múltiples líneas de teselas, generaban desplazamientos entre ellas para evitar la cuadrícula plana.
El opus vermiculatum. Es el andamento más conocido de todos: un borde que rodea claramente una figura, separándola del fondo. A veces es simple, a veces doble, y a veces hasta triple.
El resultado: fluidez y coherencia visual
El resultado de aplicar estas reglas es un mosaico que se ve con fluidez, con características similares entre uno y otro. Por eso los mosaicos de esa época parecen estar hechos por la misma persona: no es casualidad, es método.
Para cerrar
Conocer estas reglas no significa que haya una única forma correcta de hacer mosaico hoy. Pero entender cómo pensaban los romanos el andamento nos da herramientas para tomar decisiones más conscientes en nuestras propias obras, en vez de resolver todo por instinto.
¿Ya conocías alguna de estas reglas? Contámelo en los comentarios.
Un abrazo mosaiquero,
María Angélica Aya
LasAya Casa Musivo / Academia Comunidad Mosaiquera