Cuanto más estudio la perspectiva jerárquica, más me enamoro de ella. Es una técnica antigua de representación en la que se agranda al personaje, elemento o narrativa al que se le quiere dar foco o importancia dentro de una composición.
El origen: los egipcios y el poder visual
Los egipcios usaban esta técnica constantemente. Representaban, por ejemplo, al faraón mucho más grande que a los esclavos que lo rodeaban, y de esa forma le daban poder e importancia a su figura dentro de la escena. No era un error de proporción: era una decisión deliberada para comunicar jerarquía.
Cómo la trabajamos en la Academia
Durante un mes, en la Academia estuvimos profundizando en esta técnica. Vimos la teoría, analizamos ejemplos históricos, y en la clase de práctica hicimos un mosaico donde destacábamos la narrativa principal de una escena: un gol de fútbol. Así que lo que hicimos fue agrandar la pelota, mientras que los jugadores aparecen en una escala mucho más pequeña al costado.
El desafío de dejar la perspectiva lineal de lado
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos fue algo casi inconsciente: como ya tenemos incorporada la perspectiva lineal (la que usamos todo el tiempo, donde los objetos se ven más pequeños cuanto más lejos están), tendemos a colocar los elementos pequeños al fondo, como si se alejaran.
Pero esa lógica no corresponde a la perspectiva jerárquica. Acá tiene que haber desproporción real en la representación, sin importar la distancia: lo que manda es la importancia narrativa del elemento, no su ubicación espacial.
Un ejemplo contemporáneo: los mosaicos soviéticos
Un dato interesante: los mosaicos soviéticos son un gran ejemplo contemporáneo de esta técnica. Es impresionante la cantidad que existen, y cómo utilizan la perspectiva jerárquica en cada uno de ellos para destacar a sus protagonistas —obreros, líderes, símbolos del trabajo colectivo— muy por encima del resto de la escena.
El resultado
La perspectiva jerárquica es una herramienta poderosa para pensar composición: antes de armar tu próximo mosaico, preguntate qué es lo que realmente querés que se vea primero, y animate a agrandarlo.
Un abrazo mosaiquero,
María Angélica Aya
LasAya Casa Musivo / Academia Comunidad Mosaiquera