Hace unos días hablamos del Partenón y de cómo los griegos jugaban con la perspectiva para engañar al ojo. Hoy queremos bajar eso a algo bien práctico: cómo aplicar la perspectiva lineal en tus propios mosaicos.
Por qué es un efecto, y hay que saber usarlo
Muchos buscan representar la perspectiva lineal en sus mosaicos, pero pocos conocen realmente los elementos que la componen, y suelen cometer errores al plantear el andamento. La perspectiva es, ni más ni menos, un efecto, y si decides usarlo, hay que saber hacerlo bien.
No importa si sabes dibujar o no. Lo importante es poder identificar y conocer las herramientas artísticas para comunicar lo que queremos comunicar, que no quede librado al azar. En este caso, lo que buscamos es que entiendas la perspectiva y cómo funciona: qué es el punto de fuga, qué es la línea de horizonte, para después poder armar el andamento de acuerdo a eso.
Muchos usan fotografías, o dibujos que ya tienen la perspectiva aplicada. El error casi siempre aparece a la hora de colocar las teselas, porque no acompañan esa perspectiva que ya está en la imagen de base.
Los dos elementos clave: línea de horizonte y punto de fuga
Empecemos por lo básico: en toda representación con este efecto hay una línea de horizonte, que es básicamente la altura del observador. Y en esa línea está el punto de fuga, que es el lugar donde se van a unir las líneas de los elementos que estamos representando.
Una vez que tienes el diseño con la perspectiva ya definida, e identificas el punto de fuga, es clave saber que esa va a ser la dirección en la que vas a ubicar tus teselas: las líneas de las juntas tienen que ir hacia ese punto de fuga.
No es solo la dirección: también importa el tamaño
Y ojo, no se trata solo de la dirección de las líneas de junta. También hay que tener en cuenta la altura de las teselas según la distancia que estás representando: entre más cerca, más grande; entre más lejos, más pequeña.
Este es un error muy frecuente: hacer, por ejemplo, un camino que se aleja, y dejar las teselas del mismo tamaño estando cerca que estando lejos. Eso confunde al ojo, que no logra terminar de interpretar el efecto de profundidad.
El error más común, explicado con un dibujo
En el dibujo muestra cómo pensar el andamento en una calle en perspectiva, y el error más frecuente que se suele cometer. En el andamento correcto, las líneas de las juntas van directo hacia el punto de fuga, y los módulos se achican a medida que se alejan. En el error, en cambio, la cuadrícula queda pareja en todo el camino, como si no hubiera distancia: y ahí es donde el ojo deja de creer en la perspectiva del dibujo.
Para cerrar
La próxima vez que quieras representar perspectiva en un mosaico, revisa estos dos puntos antes de empezar a pegar teselas: la dirección de tus líneas de junta hacia el punto de fuga, y el tamaño decreciente de las piezas a medida que se alejan. Con esos dos ajustes, el efecto de profundidad se sostiene solo.
¿Ya intentaste representar perspectiva en algún mosaico? Cuéntanos en los comentarios cómo te fue.
Un abrazo mosaiquero,
María Angélica Aya
LasAya Casa Musivo / Academia Comunidad Mosaiquera