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Yayoi Kusama y el poder de hacer foco en una sola cosa

La vida de Yayoi Kusama nos deja una reflexión sobre el foco y la obsesión creativa. Te contamos su historia y qué tiene que ver con el mosaico.

Yayoi Kusama y el poder de hacer foco en una sola cosa

Hace unos días se supo de la muerte de la artista Yayoi Kusama. Muchos la conocemos de vista, por sus lunares, sus redes infinitas o sus calabazas gigantes, pero pocos conocen a fondo su historia. Hace unos meses, gracias a Myriam, profe de nuestro taller, empecé a leer su autobiografía. Y hay algo de su vida que me dejó pensando, y que quiero compartir.

Una infancia marcada por las alucinaciones

Desde muy chica, Kusama empezó a tener alucinaciones: veía puntos y redes cubriendo todo lo que miraba, hasta su propio cuerpo. Eso la angustiaba profundamente. Y sin embargo, esa misma experiencia terminó siendo la base de toda su obra: los lunares y las redes infinitas que después la hicieron mundialmente famosa. Tuvo, además, una infancia muy difícil, con una madre que rechazaba su vocación artística.

Nueva York, la vanguardia, y la falta de reconocimiento

Se mudó a Nueva York en 1957, y en los años 60 se metió de lleno en la vanguardia artística, compartiendo escena con nombres como Andy Warhol. Muchas veces, otros artistas —hombres— tomaron ideas suyas sin reconocerla. Ella misma contó, años después, que repetir esos mismos motivos una y otra vez, obsesivamente, era una forma de calmarse a sí misma: lo describía casi como una autoterapia.

Una decisión que llama la atención

En los años 70 volvió a Japón, y tomó una decisión que llama mucho la atención: se internó, por voluntad propia, en un hospital psiquiátrico en Tokio. Ahí vivió el resto de su vida. Pero todos los días iba a su estudio, muy cerca de ahí, a seguir trabajando. Nunca dejó de pintar. Según el comunicado de su propio estudio, siguió pintando hasta pocas semanas antes de morir.

Lo que me deja para pensar

Algo que me dejó pensando, leyendo todo esto, es que muchas veces tenemos tantos frentes abiertos, que no terminamos de poner foco en nada. Kusama era una obsesionada. Se enfocaba, y era tanta su obsesión, que me animo a decir que eso mismo la llevó al éxito. No digo que para lograr algo tengamos que ser obsesivos como ella. Pero la realidad es que, cuando hacemos foco en una sola cosa, esa cosa surge, toma fuerza, crece.

Hoy tenemos tantas puertas y ventanas abiertas, tantos temas y cosas dando vueltas al mismo tiempo, que nuestra energía se reparte, y no llegamos a enfocar en nada del todo.

Una invitación

Este artículo es una invitación a reflexionar: ¿y si hacemos foco en una sola cosa? ¿Y si elegimos desarrollar un solo proyecto de mosaico, y dejamos en pausa lo que no sea urgente? Como dice el dicho, "el que mucho abarca, poco aprieta". Aplica completamente a esto.

¿Tienes varios proyectos empezados a la vez? Cuéntame en los comentarios en cuál te gustaría hacer foco primero.

Un abrazo mosaiquero,
María Angélica Aya
LasAya Casa Musivo / Academia Comunidad Mosaiquera


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